
Sí, es verdad, lo entiendo. Sé lo que se siente ahogar las penas en una botella.
Pero no lo hagas, prométeme que no lo harás.
No estoy en condiciones de pedirte nada.
Somos unos simples extraños en un bote, que mientras no toque tierra, ninguno se atreverá a abandonar.
Pero te quiero, mucho. Aunque también quiero salir de acá, quiero nadar sola, y dejarte atrás. No has sido malo, pero no te quiero para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario